Las cosas pasan por algo…
POR ERROR, por ejemplo.
Llámalo como tú quieras, pero te aseguro que soy más feliz que tú. Porque sé que es mejor vivir la vida a lo loco y no tranquilamente. También es mejor reírte de tus errores y no llorar por ellos. También es mejor levantarte con una sonrisa cuando te has caído que levantarte con lágrimas en los ojos. Y comerte el mundo de un mordisco y no con cuchillo y tenedor. Y si alguien me pregunta: '¿Tan divertido es eso?'. Por supuesto, es más que eso, porque te sientes libre y con ese sentimiento de ‘Lo puedo hacer todo'. También sientes que todo es perfecto y va como quieres, o si algo te va mal, solo es ir, intentarlo y arreglarlo todo. Y si sale mal, no hay otro remedio que reírse, reírse porque sabes que puedes volver a intentarlo o que si ha sido un error, dejarlo pasar, si, tal cual, porque si algo he aprendido en esta vida al que algunos llaman mierda es que el tiempo lo cura todo.
Mi vida se resume en pocas frases, y una de ellas es: “cuantas cosas perdemos por miedo a perder”. Los besos que perdí por no saber decir te necesito, las sonrisas que desperdicié por no saber perdonar a tiempo, las caricias a las que renuncié por orgullo y la gente a la que defraudé por no creer en mí misma. Todo esto termina con la típica espina que te hace pensar en que hubiera pasado si… la verdad, odio tener que repetirme: “y si hubiera hecho esto” “y si hubiera hecho aquello”. Por eso, a partir de ahora he decidido que la frase que resuma mi vida será: quien no arriesga, no gana.